Esta pequeña aldea fronteriza del municipio de Sabugal se encuentra en la base de la vertiente occidental de la Sierra de las Mesas, a una altitud media de 950 m. Su entorno se compone de una interesante variedad de ambientes naturales y seminaturales: prados de siega, robledales, castañares y pinares. Destaca además el estrecho y tímido curso del río Côa, que nace aquí, a casi 1200 m de altitud. Los vestigios de presencia humana en este territorio se remontan a la Edad del Bronce. En un pasado reciente fue también territorio de contrabandistas, que aprovechaban la proximidad de España y la zona serrana para pasar mercancías de un lado a otro de la frontera. Actualmente, pese a una población más reducida, sigue presente una importante actividad agropecuaria, en la que predomina el ganado bovino, dando lugar cada año a la celebración de la tradicional Capeia Arraiana.
Es en este territorio donde se encuentra el nacimiento del río Côa. En su tramo inicial, delimita por el norte la Reserva Natural de la Sierra de la Malcata. Hasta llegar a Sabugal, el Côa va tomando orientación hacia poniente. Al rodear la villa histórica se orienta hacia el norte y continúa hasta desembocar en la margen izquierda del Duero, tras recorrer cerca de 140 km.
Sierra de las Mesas y cuna del Côa es un recorrido circular situado al norte de la Sierra de la Malcata, con inicio y final en la zona central de la aldea de Fóios. Este territorio hace frontera con España, siendo Navasfrías la población más cercana. Junto a la frontera aprovecha un antiguo camino del contrabando y, en su parte alta, integra un tramo de la Estación de la Biodiversidad allí instalada. El itinerario propuesto sigue hacia levante, saliendo de la aldea al cruzar el Côa. Siguiendo aguas arriba de este río, prácticamente a lo largo de su curso, pasa por verdes prados de siega, robledales y castañares, separados por una red de muros de esquisto.
Sube gradualmente hasta que, a unos 1100 m de altitud, el paisaje empieza a transformarse, así como su sustrato, que pasa de los esquistos a los granitos. Las laderas de la sierra están menos arboladas, destacando una mayor presencia de formas graníticas y arbustos de menor porte. A unos 1175 m de altitud alcanza el nacimiento del río Côa. Continúa subiendo un poco más hasta llegar a la meseta cimera de la Sierra de las Mesas, pasando cerca de su punto más alto, a 1256 m. Desde aquí se obtienen amplias vistas del territorio español y, a la vez, del portugués. Continuando por la parte alta de la sierra, sigue a lo largo de la frontera, hacia el sur, hasta que inicia el largo descenso hacia Fóios por la vertiente occidental. Vuelve a atravesar zonas forestales formadas por pinos o robles, y también por prados de siega.



Este mosaico es hábitat de numerosas especies de carnívoros, como el Gato montés (Felis sylvestris), el Zorro (Vulpes vulpes), la Gineta (Genetta genetta), la Garduña (Martes foina) o el Tejón (Meles meles). En otro tiempo fue territorio ocupado por el amenazado Lince ibérico. También podemos encontrar aquí el Corzo (Capreolus capreolus) y el Ciervo (Cervus elaphus).
Las aves son los animales más fáciles de observar, destacando las aves forestales como el Arrendajo común (Garrulus glandarius), el Trepador azul (Sitta europaea) y el Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki), una especie exclusiva de Portugal y España. Sin embargo, no es raro observar buitres, como el Buitre leonado (Gyps fulvus) o el Buitre negro (Aegypius monachus), sobrevolando la región. En los niveles superiores de la Sierra de las Mesas, en su característico hábitat rocoso y arbustivo, oímos con frecuencia durante la primavera el melancólico canto del Escribano hortelano (Emberiza hortulana), una pequeña ave granívora.
En las corrientes de agua, o en sus márgenes, podemos encontrar la Rana ibérica (Rana iberica) y el Lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), dos endemismos ibéricos. Junto a estos, podemos sorprender alguna Lagartija carpetana (Podarcis guadarramensis), igualmente un endemismo ibérico que prefiere las zonas más rocosas.
A lo largo del recorrido Sierra de las Mesas y cuna del Côa, el paisaje se compone de núcleos de robles melojos (Quercus pyrenaica), algunos castaños (Castanea sativa) bien desarrollados, matorrales y pinares, intercalados por áreas abiertas en las zonas bajas, habitualmente prados de siega y pastizales. Esta diversidad de ambientes permite la presencia de una gran variedad de plantas, algunas de distribución restringida a la Península Ibérica, como la pequeña y aparentemente frágil Violeta amarilla (Viola langeana), la Hispidella hispanica, la Verónica de caras rosadas (Veronica micrantha), la Linaria de tres pájaros (Linaria triornithophora), la Linaria de las rocas (Linaria saxatilis), la Retama blanca (Cytisus multiflorus), el Piorno (Echinospartum ibericum), entre otras muchas.
Es uno de los temas de mayor interés de este recorrido, pues la Sierra de las Mesas, a diferencia del conjunto montañoso en el que se inserta, está formada por granitos hercínicos intrusivos. Aquí, los afloramientos rocosos han adquirido formas muy diversas, pero destacan los fenómenos de fracturación ortogonal perfecta que originaron las formas denominadas «mesas». Cabe destacar también las diferentes geoformas de detalle que podemos encontrar: piedras caballeras, bloques en pedestal, bloques pedunculados, bloques hendidos, pilas, acanaladuras, fisuras poligonales, pseudoestratificación, tors y notables ejemplos de procesos de meteorización esferoidal.
Longitud: 5,5km
Duración: aproximadamente 4 a 5 h
Tipología: circular
Desnivel acumulado: 127m
Elevación máxima/mínima: 1223m/1115m
Extra: la actividad puede incluir un picnic, lo que supone un coste extra
Puede realizarse durante todo el año. En verano hay que prestar atención a las altas temperaturas. No obstante, parte del recorrido está bastante arbolado y ofrece algo de sombra.
Para esta actividad es necesario calzado cómodo (preferiblemente botas de montaña o zapatillas deportivas), pantalones, cortavientos y el resto de la ropa adaptada a la estación del año y a las previsiones meteorológicas. Sombrero para la cabeza y protector solar. Llevar agua (al menos 1,5 l) y un tentempié individual compuesto, entre otros, por bocadillos, fruta o barritas energéticas, frutos secos.
El programa previsto puede sufrir algunas modificaciones si las condiciones meteorológicas resultan demasiado adversas.
1 DÍA: hasta 4 participantes – 160,00 € (precio de grupo)
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El precio indicado incluye el acompañamiento de guía, el transporte desde Guarda y los seguros.
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